En mi última anotación hablé un poquito de música y parece que ha sido como la miel, que ha atraído a las moscas: entre los comentarios se nos coló un mensaje de correo indiscriminado (o spam) por lo que he hecho uso de las facilidades que otorga blogger y he activado un filtro para los comentarios. Espero que sigáis escribiendo, los que habitualmente lo hacéis y aquellos que sé que leen pero no se dejan leer. Ahora, antes de poder enviar un mensaje, os saldrá una pantallita con letras y números que deberéis reconocer y teclear. Nada del otro jueves, el sistema habitual de la red.
P.D.: Eso me pasa por no centrarme en lo que toca, la imprenta.
domingo, 23 de octubre de 2005
domingo, 16 de octubre de 2005
Avec Moët-Chandon
El viernes R. y yo comimos con auténtico champagne Moët-Chandon. La botella nos fue regalada hace quince días (M. y E., que fueron de lo más generosos) y el viernes la ocasión lo merecía. Ya somos propietarios de los locales que en unos meses acogeran el taller tipográfico, entre otras cosas. Así que esta semana hemos estado de lo más ocupado entre banqueros y notarios.
Aún así, la semana nos cundió tanto como para ir el jueves, así, en un abrir y cerrar de ojos, a Barcelona. La investigación (para aquellos que no estén enterados debemos entregar el trabajo a finales de noviembre, este noviembre) para la BV ocupa ahora casi todo nuestro tiempo; y entre otros menesteres el jueves habíamos programado entrevistar a J.M.ª C., uno de los editores más longevos de España (Cataluña todavía es España ¿verdad?, a ver si me voy a equivocar). La cosa fue ir, entrevistar y regresar; y el día no acompañó nada. A la altura de Ulldecona R. y yo temimos por nuestra integridad física, el chaparrón se tornó en tormenta con una cortina de agua densa, tupida. Un poco de miedo pasamos, pero llegamos a casa sanos y salvos. El coche, también.
La entrevista fue tal y como esperábamos y resultó interesante conocer al señor C.
Mañana salimos de viaje hacia Galicia; nos espera una entrevista en Santiago de Compostela (también forma parte de la investigación), luego R. debe entrevistar a José Jiménez Lozano en Valladolid, esta vez para la revista Turia. Los dos esperamos ese momento con ilusión pues admiramos al caballero.
Tras la parada en Valladolid, continuaremos viaje hacia Madrid, donde retomaremos nuestras entrevistas para la BV: dos. Y de vuelta a casa.
Nuestro viaje a París, hace un par de semanas, fue bien. Andamos lo que no está escrito, visitamos librerías y, ¡claro!, compramos libros. Yo me hice con el Lexique des règles typographiques en usage à l'Imprimerie Nationale. Son 196 páginas con las reglas tipográficas y de estilo que rigen en aquel organismo. R. y yo pensamos que sería de utilidad para la edición de obras bilingües en francés. Sin embargo, ignoraremos sus reglas para el español, que las tienen. En la página 78, en la entrada "Espagnol (composition de l')" se dice que los signos de interrogación y exclamación "sont séparés des mots concernés par un espace fine insécable" (sic).
Por cierto, los amantes del plomo franceses andan revolucionados para salvar el patrimonio tipográfico de su imprenta nacional. El Estado francés ha vendido algunos de los edificios en los que reposaban los tipos de la imprenta y piensa deshacerse de todo lo que hay dentro. Podéis echar un vistazo aquí: www.garamonpatrimoine.org
P.D.: Intimida saber que a una la lee alguien que ni es de la familia ni es amigo. ¡Qué responsabilidad! Gracias por leer.
Escucho a Antony & the Johnsons, me gusta mucho "For today I am a boy". En días atrás he estado escuchando lo último de CocoRosie, en este nuevo disco -que me ha gustado mucho- colabora Antony: la canción se perfila como mi favorita del disco.
Aún así, la semana nos cundió tanto como para ir el jueves, así, en un abrir y cerrar de ojos, a Barcelona. La investigación (para aquellos que no estén enterados debemos entregar el trabajo a finales de noviembre, este noviembre) para la BV ocupa ahora casi todo nuestro tiempo; y entre otros menesteres el jueves habíamos programado entrevistar a J.M.ª C., uno de los editores más longevos de España (Cataluña todavía es España ¿verdad?, a ver si me voy a equivocar). La cosa fue ir, entrevistar y regresar; y el día no acompañó nada. A la altura de Ulldecona R. y yo temimos por nuestra integridad física, el chaparrón se tornó en tormenta con una cortina de agua densa, tupida. Un poco de miedo pasamos, pero llegamos a casa sanos y salvos. El coche, también.
La entrevista fue tal y como esperábamos y resultó interesante conocer al señor C.
Mañana salimos de viaje hacia Galicia; nos espera una entrevista en Santiago de Compostela (también forma parte de la investigación), luego R. debe entrevistar a José Jiménez Lozano en Valladolid, esta vez para la revista Turia. Los dos esperamos ese momento con ilusión pues admiramos al caballero.
Tras la parada en Valladolid, continuaremos viaje hacia Madrid, donde retomaremos nuestras entrevistas para la BV: dos. Y de vuelta a casa.
Nuestro viaje a París, hace un par de semanas, fue bien. Andamos lo que no está escrito, visitamos librerías y, ¡claro!, compramos libros. Yo me hice con el Lexique des règles typographiques en usage à l'Imprimerie Nationale. Son 196 páginas con las reglas tipográficas y de estilo que rigen en aquel organismo. R. y yo pensamos que sería de utilidad para la edición de obras bilingües en francés. Sin embargo, ignoraremos sus reglas para el español, que las tienen. En la página 78, en la entrada "Espagnol (composition de l')" se dice que los signos de interrogación y exclamación "sont séparés des mots concernés par un espace fine insécable" (sic).
Por cierto, los amantes del plomo franceses andan revolucionados para salvar el patrimonio tipográfico de su imprenta nacional. El Estado francés ha vendido algunos de los edificios en los que reposaban los tipos de la imprenta y piensa deshacerse de todo lo que hay dentro. Podéis echar un vistazo aquí: www.garamonpatrimoine.org
P.D.: Intimida saber que a una la lee alguien que ni es de la familia ni es amigo. ¡Qué responsabilidad! Gracias por leer.
Escucho a Antony & the Johnsons, me gusta mucho "For today I am a boy". En días atrás he estado escuchando lo último de CocoRosie, en este nuevo disco -que me ha gustado mucho- colabora Antony: la canción se perfila como mi favorita del disco.
jueves, 15 de septiembre de 2005
Nadando
Ayer, por fin, volví por la piscina y nadé un rato. Ahora ya tengo mi abono anual; por un precio módico podré nadar todo el año: ya no hay excusas.
martes, 13 de septiembre de 2005
Vínculos
Estrenamos una sección con vínculos, para que visitéis las páginas que más me gustan. De momento, sólo os he ofrecido dos direcciones; pero pronto llegarán otras.
viernes, 9 de septiembre de 2005
La Oficina
¡Ya está! R. y yo nos hemos decidido por un pequeño bajo en una callecita que separa Burjassot de Godella. Allí estará ubicada la Oficina tipográfica futura, y también los despachos desde los que se escribirán las reseñas de La Vanguardia o se corregirán los libros más inverosímiles.
¡Qué ilusión y qué responsabilidad!
¡Qué ilusión y qué responsabilidad!
miércoles, 7 de septiembre de 2005
Verano oriental
Por estas latitudes no solemos comprar muchos libros sino que los envían las editoriales. El de Haruki Murakami se lo envió Tusquets a R. y fui yo la que lo leí con devoción. Lo acabé hace alguna semana y debo decir que en general me gustó; sin embargo, coincido con el crítico del ABCDelasartesylasletras (esa cosa moderna, con mucho blanco, mucha foto y poco texto que ha venido a sustituir al llorado ABC Cultural) en que le sobran las doscientas páginas centrales. Pero, ¡vale!, no consideraré haber perdido el tiempo: el libro me tenía enganchada desde las cien primeras páginas y me satisfizo en las cien últimas. Total: cuatrocientas páginas de sexo, alcohol, música y quebraderos de cabeza.
Aunque, como decía, aquí recibamos libros para corregir y libros para reseñar, también se compran y se aceptan como regalo.
Este verano me he comprado dos libros: Super-veloz, un tipo moderno de Andreu Balius y Alex Trochut, y La cocina japonesa de Harumi de Harumi Kurihara. Y J. y E. nos han regalado MoMa Highlights, el catálogo reducido -he de suponer- del Museo de Arte Moderno de Nueva York.
El del supertipo veloz es un librito en octavo menor que no tendrá más de cuarenta páginas sobre la tipografía tan familiar ya para los lectores de tipomóvil. Tiene muchas ilustraciones, principalmente reproducciones de los catálogos que Trochut imprimió para promocionar su tipografía. El tipo parece que también se distribuyó con éxito en Francia por lo que ha resultado ser más internacional de lo que yo pensaba. También se cuenta, por supuesto, la historia de la familia Trochut y cómo Joan Trochut (el abuelo de uno de los autores del libro) dio con su invento.
La cocina japonesa de Harumi ha sido un capricho. Con las horas que he pasado dentro de la cocina de la Masía este verano parece que han rebrotado mis ganas de cocinar. Ya hacía tiempo que me apetecía aprender algún plato oriental y el lunes, dando una vuelta por la Fnac, topé con este libro. La tal Harumi parece que es algo así como Delia Smith en Inglaterra, ¿o quizás ahora la comparación deba hacerse con Jamie Oliver? No, mejor Delia. Harumi es una señora bien (la esposa de un conocido presentador de la televisión japonesa) que ahora ella también se ha convertido en un rostro conocido de la televisión, tiene su propia revista de cocina y parece que seguidores por toda la isla del Pacífico. El caso es que con estas credenciales pensé que no me tomaban el pelo: mejor comprar un libro de cocina japonesa escrito por la señora Kurihara que uno escrito por la señora Sánchez. ¡No hay color! Ya os contaré cómo nos va con el mirin, el dashi y el sushi. Entre Kurihara y Murakami estoy de lo más oriental, pero podéis estar tranquilos, mis ojos todavía son redondos.
Aunque, como decía, aquí recibamos libros para corregir y libros para reseñar, también se compran y se aceptan como regalo.
Este verano me he comprado dos libros: Super-veloz, un tipo moderno de Andreu Balius y Alex Trochut, y La cocina japonesa de Harumi de Harumi Kurihara. Y J. y E. nos han regalado MoMa Highlights, el catálogo reducido -he de suponer- del Museo de Arte Moderno de Nueva York.
El del supertipo veloz es un librito en octavo menor que no tendrá más de cuarenta páginas sobre la tipografía tan familiar ya para los lectores de tipomóvil. Tiene muchas ilustraciones, principalmente reproducciones de los catálogos que Trochut imprimió para promocionar su tipografía. El tipo parece que también se distribuyó con éxito en Francia por lo que ha resultado ser más internacional de lo que yo pensaba. También se cuenta, por supuesto, la historia de la familia Trochut y cómo Joan Trochut (el abuelo de uno de los autores del libro) dio con su invento.
La cocina japonesa de Harumi ha sido un capricho. Con las horas que he pasado dentro de la cocina de la Masía este verano parece que han rebrotado mis ganas de cocinar. Ya hacía tiempo que me apetecía aprender algún plato oriental y el lunes, dando una vuelta por la Fnac, topé con este libro. La tal Harumi parece que es algo así como Delia Smith en Inglaterra, ¿o quizás ahora la comparación deba hacerse con Jamie Oliver? No, mejor Delia. Harumi es una señora bien (la esposa de un conocido presentador de la televisión japonesa) que ahora ella también se ha convertido en un rostro conocido de la televisión, tiene su propia revista de cocina y parece que seguidores por toda la isla del Pacífico. El caso es que con estas credenciales pensé que no me tomaban el pelo: mejor comprar un libro de cocina japonesa escrito por la señora Kurihara que uno escrito por la señora Sánchez. ¡No hay color! Ya os contaré cómo nos va con el mirin, el dashi y el sushi. Entre Kurihara y Murakami estoy de lo más oriental, pero podéis estar tranquilos, mis ojos todavía son redondos.
viernes, 29 de julio de 2005
Lecturas no vacacionales
Se podría decir que estamos en el ecuador de las vacaciones y las cosas han tomado un rumbo insospechado. Nuestro segundo viaje a Bérgamo se cayó del programa hace semanas. Exactamente desde que nos concedieron la beca de investigación y fuésemos informados de que la entrega del trabajo es el 30 de noviembre. ¡Prisas, prisas y más prisas, qué estrés!
Al trabajo con la beca que, de momento, concentra R. se ha sumado un mes de julio repleto de libros para corregir. De hecho, desde el mes de abril se han sucedido las correcciones de manera vertiginosa -mi récord ha sido corregir el Tirant, versión íntegra, o sea 750 páginas, en 17 días-. También he podido leer en estos meses la crónica de la destrucción de las Indias de fray Bartolomé de las Casas y otras ricuras sobre la propiedad del patrimonio en el siglo XVII, la enseñanza del léxico español a extranjeros, o el "imperativo autobiográfico" -éste fue bastante interesante, no creáis-.
Así que Harry Potter quedó postergado y, finalmente, relegado al olvido. Tampoco he tenido mucho interés en acabarlo -creo que me faltan 40 páginas- porque... no me convence. Ahora he empezado a leer el que parece el libro de moda: Norwegian wood, o sea, Tokio blues, de Haruki Murakami. Digo yo que si los japoneses pueden comprar un libro con un título sacado de una canción de los Beatles, con más razón los españoles ¿no?
Pues no, a los editores les pareció que mejor ponían un título en inglés, pero otro. No puedo imaginarme la cara que debió poner el señor Murakami cuando le informaron del nuevo título de su novela; aunque me habría gustado verla.
Entre tanto trabajo nos dio tiempo a principios de julio a escaparnos a Madrid para ver La flauta mágica en el Teatro Real. Sí, el controvertido montaje de La fura dels baus y Jaume Plensa. A mí me gustó, también hay que decir que era la primera vez que iba a la ópera, y disfruté mucho. El fin de semana en Madrid también propició unas compritas para el taller de encuadernación y un par de escapadas: visita fugaz a Montalbanejo (el nuevo paraíso de R.: seis calles y ni un alma a la vista) y visita casi fugaz a Alcalá de Henares (muchas cigüeñas y la casa natal de Cervantes: nuestra pequeña celebración por el cumpleaños del Quijote).
De la imprenta poco tengo que contar, que con tanto trabajo he hecho pellas todo el mes. Y, la verdad, echo de menos la rutina. A ver si mañana me paso por el taller.
Al trabajo con la beca que, de momento, concentra R. se ha sumado un mes de julio repleto de libros para corregir. De hecho, desde el mes de abril se han sucedido las correcciones de manera vertiginosa -mi récord ha sido corregir el Tirant, versión íntegra, o sea 750 páginas, en 17 días-. También he podido leer en estos meses la crónica de la destrucción de las Indias de fray Bartolomé de las Casas y otras ricuras sobre la propiedad del patrimonio en el siglo XVII, la enseñanza del léxico español a extranjeros, o el "imperativo autobiográfico" -éste fue bastante interesante, no creáis-.
Así que Harry Potter quedó postergado y, finalmente, relegado al olvido. Tampoco he tenido mucho interés en acabarlo -creo que me faltan 40 páginas- porque... no me convence. Ahora he empezado a leer el que parece el libro de moda: Norwegian wood, o sea, Tokio blues, de Haruki Murakami. Digo yo que si los japoneses pueden comprar un libro con un título sacado de una canción de los Beatles, con más razón los españoles ¿no?
Pues no, a los editores les pareció que mejor ponían un título en inglés, pero otro. No puedo imaginarme la cara que debió poner el señor Murakami cuando le informaron del nuevo título de su novela; aunque me habría gustado verla.
Entre tanto trabajo nos dio tiempo a principios de julio a escaparnos a Madrid para ver La flauta mágica en el Teatro Real. Sí, el controvertido montaje de La fura dels baus y Jaume Plensa. A mí me gustó, también hay que decir que era la primera vez que iba a la ópera, y disfruté mucho. El fin de semana en Madrid también propició unas compritas para el taller de encuadernación y un par de escapadas: visita fugaz a Montalbanejo (el nuevo paraíso de R.: seis calles y ni un alma a la vista) y visita casi fugaz a Alcalá de Henares (muchas cigüeñas y la casa natal de Cervantes: nuestra pequeña celebración por el cumpleaños del Quijote).
De la imprenta poco tengo que contar, que con tanto trabajo he hecho pellas todo el mes. Y, la verdad, echo de menos la rutina. A ver si mañana me paso por el taller.
miércoles, 29 de junio de 2005
Satisfacción
La edición del libro de Gallego y Moscardó nos deparó el sábado pasado toda una mañana de trabajo. Encargué un grabadito en Añón con una de las ilustraciones de Moscardó para el libro, y el sábado fuimos al taller de Alfredo Lazo para averiguar cómo resulta trasladar un colage (los originales de Luis son con esta técnica) a un grabado de zinc. Y no resultó mal.
En Añón ya había dado instrucciones para que de algún modo las manchas sólidas que proporciona la plancha de zinc tuvieran alguna textura que les confiriera el interés que poseen los colages de Moscardó, hechos con papel de seda transparente de vivos colores.
Era toda una incógnita, pero al final resultó que las tramas para conseguir ese efecto de finísimo papel arrugado funcionaron bastante bien.
Moscardó se moría de ganas por ver el resultado y el sábado por la tarde se acercó a casa. También a él le gustaron los grabados. Y se los llevó para acabarlos, porque para nuestro libro estos grabados tendrán que convertirse en monotipos: Moscardó debe retocar uno a uno cada grabadito para hacerlos únicos y originales.
Visto el resultado, me marcho a Añón a encargar los dos grabados que quedan por hacer.
P.D.: Luis Moscardó está exponiendo -con éxito- en Barcelona. Echad un vistazo: www.galeriatrama.com
En Añón ya había dado instrucciones para que de algún modo las manchas sólidas que proporciona la plancha de zinc tuvieran alguna textura que les confiriera el interés que poseen los colages de Moscardó, hechos con papel de seda transparente de vivos colores.
Era toda una incógnita, pero al final resultó que las tramas para conseguir ese efecto de finísimo papel arrugado funcionaron bastante bien.
Moscardó se moría de ganas por ver el resultado y el sábado por la tarde se acercó a casa. También a él le gustaron los grabados. Y se los llevó para acabarlos, porque para nuestro libro estos grabados tendrán que convertirse en monotipos: Moscardó debe retocar uno a uno cada grabadito para hacerlos únicos y originales.
Visto el resultado, me marcho a Añón a encargar los dos grabados que quedan por hacer.
P.D.: Luis Moscardó está exponiendo -con éxito- en Barcelona. Echad un vistazo: www.galeriatrama.com
martes, 14 de junio de 2005
Una ligera brisa
Los proyectos de imprenta van viento en popa -bueno, más bien una ligera brisa-, lentos pero avanzando. Nuestra primera edición está empezada: ha resultado un librito de casi cuarenta páginas, con nueve poemas y tres grabados. La edición será de treinta ejemplares numerados y cuatro con pruebas de autor.
El prototipo que hicimos hace un par de meses gustó bastante así que nos hemos lanzado con una pequeña tiradita que esperamos vender sin problemas. En breve podremos calcular los gastos -los grabados ya están en marcha- y entonces pondremos precio a los libros. ¡Id ahorrando!
P.D.: ¡Las conversaciones para adquirir la Hispania ya han tenido lugar!
El prototipo que hicimos hace un par de meses gustó bastante así que nos hemos lanzado con una pequeña tiradita que esperamos vender sin problemas. En breve podremos calcular los gastos -los grabados ya están en marcha- y entonces pondremos precio a los libros. ¡Id ahorrando!
P.D.: ¡Las conversaciones para adquirir la Hispania ya han tenido lugar!
jueves, 26 de mayo de 2005
Trabajos manuales
Después de lijar bastante, de quitar mucho polvo y de frotar hasta el desespero hoy hemos empezado a barnizar los chibaletes. Van a quedar muy bien. También me he entretenido esta mañana en hacer un pequeño inventario de nuestras pertenencias, con cuántas cajas contamos y qué tipos tenemos. La cosa no está mal. Me preocupaba que hubiese mucho tipo de cuerpo grande (36 puntos, 48 puntos: de estos hay unas cuantas cajas) y no hubiese nada de lo más común: seises, ochos, dieces... Pero sí, he localizado, entre otras de cuerpo pequeño, dos valiosísimas cajas de bodoni cursiva del cuerpo 10. Ya está adjudicado, nuestro próximo libro (poemas de Vicente Gallego y monotipos de Luis Moscardó) estará compuesto con estas dos cajas.
Yendo a temas mucho más mundanos, el último día en la imprenta lo dediqué a imprimir doscientos posavasos a dos tintas. Eso quiere decir que los tuve que pasar por la Hispania dos veces, o sea, cuatrocientos golpes de prensa. (Me viene a la memoria Truffaut, Les quatre cents coups, 1959). ¡Ah!, los posavasos gustaron.
P. S.: Giambattista Bodoni (1740-1818) fue uno de los primeros impresores (junto con Didot en Francia) en acometer la transición en el diseño de tipografías entre los viejos estilos que imitaban la escritura manual y la llamada tipografía moderna. Fue impresor del duque de Parma y la belleza y calidad de sus libros hicieron que sus tipografías adquirieran mayor relevancia que las de su contemporáneo Didot. También hay que decir que al duque de Parma no le importaba lo más mínimo el dinero cuando se trataba de hacer libros. ¡Eso siempre es una ventaja!
Yendo a temas mucho más mundanos, el último día en la imprenta lo dediqué a imprimir doscientos posavasos a dos tintas. Eso quiere decir que los tuve que pasar por la Hispania dos veces, o sea, cuatrocientos golpes de prensa. (Me viene a la memoria Truffaut, Les quatre cents coups, 1959). ¡Ah!, los posavasos gustaron.
P. S.: Giambattista Bodoni (1740-1818) fue uno de los primeros impresores (junto con Didot en Francia) en acometer la transición en el diseño de tipografías entre los viejos estilos que imitaban la escritura manual y la llamada tipografía moderna. Fue impresor del duque de Parma y la belleza y calidad de sus libros hicieron que sus tipografías adquirieran mayor relevancia que las de su contemporáneo Didot. También hay que decir que al duque de Parma no le importaba lo más mínimo el dinero cuando se trataba de hacer libros. ¡Eso siempre es una ventaja!
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